Las entidades sociales y ONG de acción local conocen como nadie las necesidades porque trabajan a pie de calle. Sin embargo, a menudo su estructura organizativa es demasiado modesta como para introducir nuevos proyectos, cambios en sus programas o diferentes formas de trabajar.

Pero tiene que haber excepciones en las que es necesario asumir este sobreesfuerzo, como con el móvil. Aquí van algunas razones:

  1. El cambio es tan radical, que es imprescindible. Las personas han cambiado la manera de comunicarse y relacionarse, y las entidades sociales tienen que usar la tecnología que se está utilizando a diario entre las personas a las que quieren ayudar. Si queremos llegar a más personas, tenemos que usar su lenguaje.
     
  2. Comunicación en red. Antes, eran las ONG quiénes se ponían en contacto con los diferentes agentes para resolver necesidades de personas y comunidades. Ahora tanto entidades, como agentes como personas están siempre en contacto e intercambian información y recursos, algo que va en beneficio de la acción social.
     
  3. Más y mejor información. Antes, durante y después de que se implante un proyecto entre el colectivo beneficiario, el móvil permitirá intercambiar información que nos va a ayudar a hacer un mejor seguimiento y obtener una evaluación previa y posterior mucho más detallada.
     
  4. Siempre encima. El dispositivo va prácticamente siempre pegado a nosotros, por lo que la información que transmite es instantánea, permanente y en cualquier situación. Estas circunstancias tienen mucho valor, ya que por otros canales la información se pierde, es menos inmediata y muchas veces se distorsiona.
  5. El 95,5%. Es el porcentaje de los habitantes de Catalunya que tienen móvil. No es que el móvil sea una opción para las entidades sociales y ONG que trabajan aquí, sino que es una obligación.