1. ¿Hay una necesidad?

Es básico saber si responderá a una necesidad o sólo será un complemento.Tienes que saber cuál es tu propósito: conseguir donantes, fomentar la participación, construir una comunidad… y para qué.

  1. ¿Tú te la descargarías?

Por mucho que nos emocione tener una app propia, ¡párate y reflexiona! Si sólo tú y tus conocidos os las descargaréis, no vale la pena que inviertas en una aplicación que no trascenderá y que no llegará a las personas a las que quieres llegar. Intenta ponerte ene l lugar del otro. Ten en cuenta que hay casi 1,6 millones de apps en la Google Playstore de Android y 1.5 millones en la App Store de Apple.

  1. ¿Existe alguna similar?

Analiza la competencia. Piensa que, si ya existe alguna app similar a la tuya, podrías comprarla y replicarla: te ahorrarías trabajo y -quizá también- dinero. Investiga proyectos que se hayan tirado adelante y piensa en los pros y los contras que tiene. Esto te ayudará a construir una propuesta alternativa más sólida y diferenciada. Puedes visitar la web wwww.topappcharts.com y buscar una determinada categoría: si no hay ninguna que esté destacada en el ranquin, sabrás que la demanda para este tipo de app no es demasiado grande y, por lo tanto, puedes ahorrarte tiempo y dinero.

  1. ¿Cuánto dinero estás dispuesto a invertir?

Esto también te servirá para saber cuánto confías y apuestas. En general, una app sencilla ya es cara (no bajará de los 6.000 euros) y una más elaborada... aún más. Los programadores son caros, muy caros. En caso de que tengas nociones de programación, puedes hacer una app (a bajo precio pero con alta inversión de tiempo) a través de tu ordenador. El software que utilizarás ya te proporcionará una simulador para que veas cómo quedaría en un smartphone. Para construir una app puedes abrirte una cuenta en www.buzztouch.com que es uno de los softwares más baratos. Pero para publicar la app tendrás que pagar la licencia de desarrollador: 25$ en Android o 99$ en Apple.

  1. ¿Qué piensan las personas de tu alrededor?

No te guardes la idea para ti, por miedo a que te la roben. A menudo, es mejor dar algunos detalles y saber qué piensan, si tienen aportaciones o si te hacen preguntas que te harán mejorar tu proyecto.