La tecnología es un motor de transformación, pero nos encontramos en un sector tecnológico y de emprendimiento inclusivo? Los y las profesionales que diseñan el futuro tienen una mirada sesgada por la presencia minoritaria de mujeres?

Como sociedad somos conscientes que vivimos en un mundo tecnológico en evolución continua, donde las mujeres representan el 50% de la población, pero son una gran minoría cuando hablamos de tecnología. Dónde están las mujeres a las TIC: las informáticas, las programadoras, las investigadoras y todas las profesionales y directivas?

 

LA OCUPACIÓN EN LAS TIC

Los datos sobre la ocupación en los ámbitos tecnológicos según el informe Dones en les TIC de la Generalitat de Catalunya, muestran en general una profunda brecha de género. Las mujeres se ven menos representadas en el mercado laboral tecnológico. Esto se explica por dos factores: las desigualdades en el sistema educativo y las desigualdades en el mundo laboral. 

En el sistema educativo, la brecha de género se encuentra desde el momento de decisión del tipo de formación. La dinámica de las elecciones durante el proceso educativo de edades tempranas condicionan la posterior elección de los estudios superiores y predispone la baja presencia de las mujeres en la tecnología.

Cultural y sistémicamente, los estereotipos perpetúan la idea de que el sector de las TIC es un ámbito de hombres, lo cual hace que los referentes sean también hombres y socialmente, esto impacta en que las mujeres no se sientan representadas. Cuando se habla de referentes es encomiable la tarea que se ha realizado en los últimos años para hacer visibles los méritos y la extraordinaria tarea de Marie Curie o Ada Lovelace, pero hay que tener en cuenta que para una niña del 2021, estas son imágenes históricas con quienes difícilmente se pueden ver reflejadas. Hace falta potenciar la presencia de referentes actuales que sean próximas. Hay por lo tanto factores sociales, institucionales y culturales construidos socialmente respecto a los estudios más adecuados para un género y por el otro que hacen que las mujeres tiendan a escoger en menor proporción las titulaciones relacionadas con las TIC.

Según el Digital Talent Overview 2020, en Europa, los hombres ocupan el 83,5% de las posiciones laborales en el sector digital y por tanto, sólo el 16,5% están ocupadas por mujeres. A pesar de los esfuerzos de los últimos años en el aumento de la presencia femenina en el sector tecnológico, todavía estamos muy lejos de unas cifras mínimamente aceptables puesto que las incorporaciones al sector se han aumentado en un 41,3%, pero se ha reducido progresivamente el porcentaje de mujeres tecnológicas en un 5,7%.

Si desagregamos por áreas, la única área de conocimiento digital en la que hay paridad de género ( 51% de mujeres) es UX / UI, la posición que trabaja entorno la experiencia de usuario (UX) y la interfaz de usuario (UI) con el objetivo de que los y las usuarias encuentren el que buscan en el menor tiempo posible y tengan una buena experiencia digital.

Si valoramos las principales ciudades de Europa, nos encontramos un escenario donde la paridad no existe. El máximo de representación en Londres, con un 28,9% de mujeres en el ámbito tecnológico. A pesar de que la cifra es baja, el 26,5% de mujeres en el ámbito tecnológico de Barcelona es ligeramente superior a la media europea (25,1%).

 

Si nos fijamos en Cataluña, con datos recogidos por el Barómetro del sector tecnológico en Cataluña 2020 del CTecno, solo un 8,6% de las posiciones tecnológicas están ocupadas por mujeres. 

 

LAS TIC EN EL ÁMBITO EDUCATIVO 

En programas como la Formación Profesional IT el desequilibrio de género todavía es más pronunciado: las mujeres sólo suponen el 6% de las nuevas matriculaciones (9% si se cuentan las matriculaciones no presenciales). 

En el ámbito académico nos encontramos con la brecha de género de acceso, pero también presente en el uso, la apropiación y las posibilidades de participar en el diseño y el desarrollo tecnológicos de las TIC.

Según el Institut Català de la Dona, y como comentábamos anteriormente, la perpetuación de los roles de género operan sobre los procesos educativos promoviendo la brecha digital desde primaria, donde los niños reciben más estímulos para dedicarse a ámbitos tecnológicos. Esta tendencia se reproduce también en los estudios superiores (bachillerato, FP y universidades), donde vemos que las mujeres son minoría en las carreras de TIC. 

Uno de los problemas detectados por el Observatori de la Igualtat de Gènere de l’Institut Català de la Dona es que: “Las características y el funcionamiento del propio sistema educativo universitario también influyen en esta etapa, dada la rigidez del currículum tecnológico, y el ambiente mayoritariamente masculino de estas carreras - en la medida que las mujeres son minoría en las carreras de TIC -, así como la falta de modelos femeninos (factores institucionales y organizativos). Se considera que uno de los problemas principales es el carácter resistente a tener en consideración las cuestiones de género en la cultura universitaria y la consecuente invisibilidad de las prácticas discriminatorias (factores culturales).”

 

RESPUESTAS DE FUTURO

Ahora sabemos que la proporción de mujeres que trabajan en posiciones digitales en Barcelona es del 26,5%, ligeramente superior a la media europea (25,1%) y, que en términos de formación el desequilibrio de género se encuentra en cifras inexplicables e insostenibles. Tenemos por delante un amplio margen de mejora, ¿cuáles son las respuestas en el camino hacia la paridad de género?

En primer lugar, hay que promover el talento digital femenino, el que significa impulsar la vocación y la reorientación tanto desde el ámbito educativo como desde la ocupación, con perspectiva de género.

Incrementar la formación y la ocupación de mujeres en el sector tecnológico implica incentivar el acceso, la presencia y también reducir la brecha salarial como palanca. 

Desde las escuelas e institutos, hay que fomentar la curiosidad de manera igualitaria, fomentar la pedagogía del error como aprendizaje y no como fracaso para ayudar a perder el miedo a equivocarse (reducir el síndrome de la impostora), potenciar la tecnología desde la familia y la escuela, aumentar la visibilidad social de la tecnología, reforzar y mejorar la orientación profesional con perspectiva de género. 

Por otra parte, hace falta que las instituciones y administraciones fomenten el funcionamiento de las estructuras laborales con perspectiva de género hacia el sector tecnológico, lo que significará un fomento de la actividad de las mujeres a las TIC.

A continuación listamos algunas iniciativas que han aportado propuestas de mejora y recomendaciones así como potenciado la carrera por la igualdad: 

 

  • CTecno ha presentado un manifiesto que sitúa como prioritaria la creación de consejos dentro de las áreas de Recursos Humanos, conjuntamente con la Dirección General de las compañías, para definir franjas salariales en función de los puestos de trabajo y que no discriminen en función del género, ni en la llegada de un profesional a la empresa ni entre el personal que ya ha hecho carrera:  “Hay que revisar los sueldos actuales e igualarlos para acabar con las diferencias”, apunta Sonia Cañizares.

  • La UE impulsa una red para fomentar la igualdad de género en la informática y la UPC participa en el proyecto comunitario para aumentar la presencia de las mujeres en las TIC. La estrategia a cuatro años vista contempla promover políticas y prácticas de intervención que faciliten el reclutamiento y la selección de estudiantes, investigadoras y profesoras, así como cooperar con la industria para favorecer la creación de oportunidades laborales para estudiantes e investigadoras jóvenes.

 

  • Los premios DonaTIC, que “nacieron con la voluntad de desaparecer porque querría decir que habríamos normalizado una situación al sector TIC que ahora es desfavorable a las mujeres y que podríamos transformar en unos Premios TIC, en lugar de Premios DonaTIC”. como explica el consejero de Políticas Digitales y Administración Pública, Jordi Puigneró, son una herramienta de promoción del talento femenino. Este premio motiva las mujeres que “sean referentes en una sociedad que necesita talento femenino en un sector de oportunidades laborales como el TIC y que está definiendo el mundo.”

 

Hemos visto que los datos de los últimos tres años sobre género y ciencia revelan todavía una discriminación hacia las mujeres en las instituciones de investigación científica y técnica, tanto públicas como privadas. La participación de las mujeres a las TIC es insuficiente e injusta, y sus aportaciones tienen que ser reconocidas tanto cómo son las de los hombres, poniendo en valor la justicia social y a la vez promoviendo un futuro de las TIC en que la paridad sea existente, estable y real. 

Valorar el talento y retenerlo cuidando las personas más allá del género permitirá también *deconstruir modelos de liderazgo e implementar nuevas maneras de trabajar y más referentes que motiven futuras profesionales. El desarrollo de la sociedad necesita referentes y visibilidad de los y las mismas sin sesgo de género. El hecho que una mujer acontezca referente significa hacer un paso hacia adelante para deshacer el estereotipo.

Por lo tanto respondemos a la pregunta que nos hacíamos al principio del artículo: ¿Dónde están las mujeres en las TIC? Se encuentran ocupando el 8,6% de las posiciones digitales de Cataluña y hay que reconocerlas. Las mujeres referentes en el sector TIC existen, por lo tanto visibilizarlas también el motor real de progreso. La transformación digital es un cambio cultural y social de y para todas. 

 

Fuentes: