De los 7.000 millones de personas que poblaban el mundo, en 2018, ya había más de 4.000 millones conectadas a internet, o sea, más de la mitad de la población mundial generando datos, tanto de ámbito personal y de ocio, como de ámbito profesional. Además podríamos añadir que, según datos de 2017, en un minuto, se transfieren 639.800 GB de datos, según una publicación realizada por la Obra Social la Caixa, en 2018.

La tecnología, más que un reto, es una oportunidad para acelerar el desarrollo de nuevas soluciones. El Big fecha o los datos masivas pueden abrir una nueva perspectiva a responder preguntas que ahora podemos plantearnos gracias a los sistemas avanzados de explotación.

El próximo 18 de noviembre, organizamos, por cuarto año consecutivo el m4social day, un acto para reunir la comunidad, en torno a la transformación digital y la innovación tecnológica en el ámbito social. Este año nos centraremos en el impacto social de los datos, y por eso iniciamos un ciclo de artículos que nos permitan descubrir proyectos que se han servido del uso masivo de datos, como una herramienta útil para favorecer la ciudadanía.

Organizaciones como las Naciones Unidas son conscientes desde hace tiempo de la importancia de la recopilación y el análisis de datos, impulsando proyectos como Global Pulse, iniciativa innovadora con la misión de acelerar la investigación, el desarrollo y la adopción de la innovación basada en Big Data para garantizar el desarrollo sostenible y promover la acción humanitaria.

 

¿Pero de qué hablamos exactamente cuando hacemos referencia al Big Data? Pueden ayudar los datos a la definición de mejores políticas públicas?

 

Para empezar a hacer una cata de que realmente significa, te proponemos algunos de los proyectos que nos pueden inspirar y que nos permiten aterrizar conceptos de moda (buzzword) como el Big Data, Inteligencia Artificial o Machine Learning entre otros.

Smart social home care for aging population

Esta solución que plantea la empresa catalana Bismart, se ha enfocado a población vulnerable y envejecida para poder planificar la asistencia sanitaria y social. Para llegar a poder hacer una planificación el programa se alimenta de datos sobre servicios sociales, salud, población, actividad económica, uso de suministros básicos, gestión de residuos y más. Después, utiliza estos datos para identificar y predecir grupos y áreas que necesitan ayuda.

Crime prediction

La misma empresa desarrolló Crime Prediction, una aplicación para la ciudad de Chicago, donde aprovechando análisis de datos y aprendizaje automático permiten que ahora los depósitos de datos puedan ser analizados para ayudar a los departamentos a saber no solo donde es probable que se produzca el delito, sino cuándo y bajo qué circunstancias.
Un ejemplo que nos ha gustado porque aunque la demanda pueda ser, en este caso, el crimen, vemos extrapolable a cualquier otro ámbito.

 

 

En relación con las administraciones públicas, los grandes datos continúan jugando un papel creciente en la definición de políticas y toma de decisiones. Algunas instituciones han realizado inversiones importantes en el diseño de la infraestructura de gestión de datos para permitir la recogida, el intercambio y el consumo de datos.

Sin embargo, por muy prometedores que sean estos conjuntos de datos, sin la capacidad de simplificar para que sean fácilmente interpretables, los esfuerzos pueden resultar inútiles para los que tomen decisiones, ya que a menudo no tienen el conocimiento técnico de analítica de datos. También hay que tener en cuenta que la combinación entre datos y tecnología no garantiza el éxito, si no existe una cultura de organización basada en el análisis de datos.

En este contexto, proyectos como Hábits Municipios, empresa localizada en Barcelona, ​​ponen al servicio de ayuntamientos y otras administraciones públicas datos sociodemográficos y económicas objetivos que permiten conocer las características básicas de la población y su comportamiento.

La combinación entre datos y tecnología no garantiza el éxito
 

Disponen de 1.300 indicadores sociodemográficos y económicos de las familias residentes en el territorio español. Entre estos indicadores se encuentran, por ejemplo, además de las diversas tipologías de familias, su nivel de ingresos de los hogares y el perfil de gasto en las diferentes partidas (energía, transporte, seguros, alimentación, ocio, cultura, tecnología, farmacia, etc.). Y dentro de estas partidas, subpartidas más concretas, como puede ser el gasto en arroz, en libros de texto o en electricidad. Además de estos indicadores, Habits Municipios facilita información sobre inmuebles como el precio del m² en compra o alquiler y otros datos relativos a la zona de residencia de las familias como la tasa de desempleo o de población en riesgo de pobreza.

De dónde consiguen estos datos? Pues analizan diferentes fuentes de datos públicas entre ellas el Padrón, Censo, Catastro, SEPE, Encuesta Presupuestos Familiares y Encuesta de Población Activa.

 

¿I si les entidades del Tercer Sector dispusieran de estos datos? Podríamos tomar decisiones basadas en la detección de las necesidades de los colectivos con los que trabajamos?

 

¡Seguramente si pudiéramos disponer de datos y conociéramos aún más las necesidades del territorio y pudiéramos prever situaciones, podríamos centrarnos aún más en lo mejor que hacemos, trabajar por las personas!

A partir de estos ejemplos seguramente te plantearás algunas dudas, como: Hoy por donde podemos empezar? En próximos artículos hablaremos de diversos aspectos relacionados con los datos como: ¿Qué herramientas nos pueden ayudar a gestionarlas? ¿Como podemos tomar decisiones a partir de estas? O cuáles son las mejores formas para visualizarlas ...

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