Hace unas semanas compartíamos algunos proyectos y propuestas que mostraban como la tecnología podía ser una herramienta y un apoyo para mejorar la salud mental. Hoy, hablamos del papel de la inteligencia artificial (IA) y los algoritmos para ayudar a identificar trastornos mentales a través de publicaciones en las redes sociales.

En los últimos años, en países como Francia, Estados Unidos o Japón, ya se han realizado investigaciones y estudios sobre como el desarrollo de una metodología de aprendizaje automático (“machine learning”) puede convertirse en un medio adicional para ayudar a detectar, prevenir y tratar problemas de salud mental. 

 

STOP, un proyecto para detectar conductas de riesgo a través de algoritmos

Este sistema de algoritmos también se ha impulsado en Cataluña con el proyecto STOP (Suicide prevenTion in social Platforms), de la mano de un equipo de expertos multidisciplinarios de la UPF-BSM liderado por la investigadora Ana Freire. En este caso, se han centrado en casos de tendencias suicidas, depresión o trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

La mecánica está basada en el uso de algoritmos capaces de identificar y analizar en los contenidos de las publicaciones en las redes sociales unas determinadas características que identifican las personas con estos problemas. En una primera fase, la inteligencia artificial busca textos relacionados con el suicidio, la depresión o los TCA por, posteriormente, hacer un etiquetado de la mano de expertos en salud mental que desgranan las personas en riesgo de sufrir una enfermedad. Todo esto, se traduce a vectores numéricos, y después sirve para alimentar el sistema de machine learning, que ha ido aprendiendo progresivamente qué palabras, frases o textos pueden identificar el trastorno.

Esta herramienta no está pensada para hacer una intervención directa y personalizada para cada individuo, puesto que se comprometería la privacidad de los usuarios y se vulneraría la protección de datos. Las informaciones recolectadas son anónimas y el mecanismo que se utiliza para ayudar las personas identificadas de alto riesgo son las campañas en redes. De este modo, se llega a ellas de forma indirecta difundiendo anuncios o "contenido patrocinado" publicaciones de ayuda psicológica en que se les dirige a teléfonos de prevención del suicidio.

Así pues, la IA es una herramienta útil para analizar el contenido que las personas crean, las conversaciones en las cuales participan, las comunidades a las cuales están conectadas y qué información buscan a la red. Y gracias a la creación de algoritmos específicos se pueden procesar todos estos lenguajes y detectar modelos de comportamiento. 

 

Aimentia, una plataforma de telemedicina que utiliza la *IA para realizar diagnósticos 

Aimentia es una herramienta, creada por Edgar Jorba, que se basa en la inteligencia artificial para registrar síntomas, relacionarlos y ofrecer sugerencias de diagnósticos, comparando estos datos con otros anónimos y detectando factores de riesgo en el paciente.

Esta plataforma pone a disposición de profesionales y pacientes una clínica virtual con herramientas digitales y módulos inteligentes. Todas las actividades que se hacen dentro del sistema se traducen en los datos que dan vida a los algoritmos. En lugar de trabajar con el paciente por su “hashtag” de trastorno o enfermedad mental, la herramienta usa la sintomatología, cosa que permite más objetividad sobre el que está sucediendo, y también detectar cambios en la población o trastornos en tiempo real.

El objetivo es recoger datos de los pacientes (síntomas, situación familiar, etc.) con la ayuda de la tecnología. Con estas —disociadas y anónimas—, un sistema inteligente genera hipótesis que hacen posible reconocer el estado del paciente, las diferencias entre tratamientos en personas con el mismo trastorno y otros patrones que permiten, con la aplicación de técnicas de inteligencia artificial, personalizar la terapia y prever tendencias de evolución.

Para seguir trabajando en esta línea, actualmente desde Aimentia se está realizando un estudio conjuntamente con el Hospital San Juan de Dios para diseñar y validar un instrumento que ayude a evaluar el sufrimiento de niños y adolescentes con enfermedades crónicas o avances y necesidades paliativas.

Con estos dos casos, vemos como el uso de la inteligencia artificial y los algoritmos pueden ser un gran apoyo en el campo de la medicina de salud mental, y permiten abrir puertas a trabajar con datos más objetivos en la hora de identificar y tratar determinados casos.