Entrevista a Marc Pérez, responsable del proyecto Conectamos Barcelona

 

Explícanos en que consiste el proyecto Conectamos Barcelona.

El proyecto Conectamos Barcelona quiere atacar la brecha digital desde una perspectiva holística teniendo en cuenta tres de las vertientes más importantes que la componen: el acceso a Internet, el acceso a dispositivos digitales que permitan un aprovechamiento adecuado, y los recursos de capacitación y de formación digitales que sean adecuados para la tarea que se quiera hacer. Planteamos un programa holístico en el sentido que atacamos todo esto a la vez, y se les pregunta a las personas beneficiadas cuál es su situación y cuáles son sus necesidades en el ámbito del hogar. Se les pregunta si pueden y como acceden a Internet, después se les hace una valoración de su capacitación digital, y finalmente qué y cuántos dispositivos tienen. El programa se adapta básicamente a las necesidades de estas personas. 

 

En qué acciones palpables se traduce el proyecto?

Por un lado, hemos repartido 400 ordenadores portátiles, puesto que hemos visto que seguramente son los dispositivos que menos gente tiene. En total, calculamos que las personas beneficiarias están alrededor de las 450, a pesar de que depende mucho de cada hogar, porque nosotros ponemos ordenadores por hogar no por personas. 

Después, por la parte de la capacitación hemos desplegado el programa agentes TIC, que en 2020 ya fue un éxito. Estas personas, que están desplegadas por toda la ciudad hacen de interfaz entre el mundo digital y el mundo físico, y acompañan a las personas beneficiarias del programa que necesitan hacer un trámite digital. De este modo, se aprovecha la necesidad para hacer capacitación. Por lo tanto, estos agentes TIC conocen a las personas beneficiarias del proyecto y miran de qué manera las pueden ayudar. 

En este sentido, hemos definido dos grupos de personas beneficiarias. El grupo experimental es el que recibe un seguimiento proactivo por parte del agente TIC. En cambio, el grupo de control no recibe esta atención proactiva del agente TIC, que a pesar de estar siempre en disposición no tiene una actitud proactiva en su capacitación. De este modo podemos evaluar la función del agente TIC y saber cuál tiene que ser su papel en estos procesos de capacitación. Este continúa con una capa superior que se ofrece desde Barcelona Activa, en el caso del barrio de la Trinidad Nueva, desde el Parque Tecnológico de Nou Barris. Allí se ofrecen cursos de capacitación, y constituyen un servicio mucho más productivo y centralizado. Finalmente, también tenemos una colaboración con la Generalitat de Catalunya por los certificados ACTIC. Las personas que sigan el programa podrán obtener el ACTIC básico.

 

El proyecto se está ejecutando exclusivamente en el barrio de la Trinidad Nueva. ¿Por qué? 

Es un programa que estamos desarrollando exclusivamente en el barrio de la Trinidad Nueva, puesto que es un proyecto piloto. De este proyecto queremos extraerne cuáles serían las necesidades económicas y organizativas para poder escalar el proyecto a toda la ciudad. Estamos haciendo la prueba piloto en la Trinidad Nueva porque salió como uno de los barrios de la ciudad donde la brecha digital es más alta, en la encuesta sobre brecha digital que lanzamos en noviembre del 2020. Por lo tanto creímos que era un barrio donde podríamos aprovechar el máximo el despliegue que estamos haciendo. 

 

¿En qué momento empezáis a pensar en el proyecto y cuando decidís ponerlo en marcha? 

Hay diferentes factores que acaban llevando hacia el proyecto. Un muy importante y que no podemos despreciar es la pandemia, a pesar de que esta necesidad ya existía antes. De hecho, la primera acción que demuestra que ya estábamos pensando en este tema es la encuesta de la brecha digital que lanzamos en noviembre del 2020, y que lógicamente se empezó a preparar mucho antes. Esto quiere decir que hay una preocupación continúa con la inclusión digital. Pero sí que es verdad que la pandemia ha puesto la inclusión digital en el centro. Así, nos ha resultado más fácil convencer a la parte más política sobre la necesidad de ejecutar un proyecto de esta tipología y empezar a testear soluciones mucho más drásticas: desde el Ayuntamiento proporcionamos la tecnología, la maquinaria, la conectividad, etc. Al final, lo que hacemos es crear el ecosistema para atacar esta problemática. 

 

El proyecto lo conforman el Ayuntamiento de Barcelona, entidades del tercer sector, operadoras de telecomunicaciones y fabricantes de dispositivos digitales. ¿Qué papel tiene cada pata del proyecto?

En el proyecto no estamos solo, puesto que vamos con el tercer sector, con empresas y operadoras de telecomunicaciones, y con fabricantes de dispositivos: Vodafone, Organe, Parlem, Toshiba, Lenovo, etc. Grandes fabricantes que facilitan este despliegue. Desde el Ayuntamiento hemos hecho una compra bastante importante de suministro de Hardware valorada en medio millón de euros, y también hemos puesto a disposición del programa los agentes TIC. Pero, con este medio millón de euros nos habría sido posible llegar a 400 familias. Por lo tanto, con la gente de Toshiba, Lenovo y Mobile World Capital hemos escalado el proyecto, y en lugar de tener 300 ordenadores hemos podido tener 400. Además, las operadoras de telecomunicaciones han sido ellas quienes han asegurado la conectividad de las personas beneficiarias que no tenían Internet. Finalmente, el tercer sector se dedica más a la parte de detección, tanto de personas beneficiarias como de programas de capacitación que pueden tener éxito. 

 

El proyecto está en marcha desde el mes de septiembre ¿En qué punto se encuentra actualmente? ¿podéis extraer algunas conclusiones o es demasiadas pronto?

El proyecto empezó en el mes de septiembre y acabará en junio del 2022. Ahora es demasiado pronto para sacar conclusiones, a pesar de que sí que estamos viendo algunas cosas más generales. Por ejemplo, creíamos que la conectividad sería un factor determinante, y nos estamos encontrando que no. Nos hemos encontrado que prácticamente todo el mundo tiene Internet en casa, y lo que la gente no tiene son dispositivos para aprovecharlo. Y, por lo tanto, no se está haciendo un aprovechamiento de esta conectividad porque muchas veces no hay un interés y no se ve claro el porque de tenerse que gastar dinero en un ordenador. Pero esto no quiere decir que la conectividad no sea importante. Esto quiere decir que quizás no estamos orientando bien las cosas… Cuando tengamos el proyecto más permanente podremos empezar a sacar más conclusiones. ¿Cuál es la situación sobre los planes de capacitación que estamos haciendo? ¿Realmente estamos gastándonos el dinero donde toca, o lo tenemos que reorientar? ¿Qué papel tienen que tener los agentes TIC en este proceso? 

 

¿En qué momento os dais cuenta que la digitalización es una nueva fuente de desigualdad social?

Va muy asociado a la digitalización. Cuando tú empiezas a plantear servicios prioritarios y esenciales digitalizados es cuando ves que hay ciertas comunidades que entran en desigualdad. En el caso de la Covid-19 es clarísimo: se plantean servicios digitales porque priorizas, no porque sí, sino porque es más eficiente, es el momento en que te encuentras. Depende mucho de cada realidad. En el caso de Barcelona hace unos años que se está digitalizando, primero desde dentro y después hacía fuera. En este momento es cuando te das cuenta que muchos perfiles de personas no están utilizando estos servicios digitales. 

 

¿Por qué motivos se produce la brecha digital? ¿Es solo por la conectividad o también tienen que ver otros factores como el acceso a dispositivos o las habilidades y conocimientos que se tienen de usarlos?

La brecha digital es una cosa muy transversal, pero hay realidades muy diversas dependiente del lugar del cual hablamos. En los Estados Unidos, si hablas con un gestor de ciudad o un experto en brecha digital te dirá que hay un 40% de la población que no tiene fibra óptica en casa. En cambio, aquí en Europa estamos más avanzados en este tipo de conectividad. Por lo tanto, en Europa, cuando hablamos de inclusión digital nos referimos más a la capacitación y a la carencia de dispositivos adecuados. Por ejemplo, el Departamento de Educación de la Generalitat ha hecho un esfuerzo brutal para entregar dispositivos digitales a familias con niñas y niños en edad de estudiar. Estos dispositivos están muy orientados a una aplicación en concreto, puesto que sirven para estudiar. Con el tema de la capacitación la idea es despertar conciencias a la ciudadanía y hacerlos conscientes de que existen estos servicios y que les irán bien. Juntar necesidades con disponibilidades de servicios.

 

¿La gente con rentas más bajas, la gente mayor, las personas con discapacidad, y los niños, son colectivos extremadamente sensibles a la brecha digital?

Hay cierta correlación entre la brecha digital y la situación socioeconómica de las personas que la sufren. Además, esta brecha digital también se puede ver en las personas con discapacidades, y lógicamente también hay un tema de edad. La gente mayor tiene que ver que la digitalización es una cosa que está en su día a día, y así encontrarle una utilidad y que les facilita la vida. Con el tema de los niños y los y las jóvenes, lo que falla es el tema del aprovechamiento, sacar provecho más allá del entretenimiento. 

 

¿La pandemia ha agudizado esta desigualdad?

La pandemia ha sido una oportunidad para perder miedo a la digitalización, y ha hecho que un proceso que se habría hecho en cinco o seis años se haya acabado haciendo en un año y medio. Y en este sentido, han faltado políticas de inclusión. Ha habido un sustrato de la sociedad que ha sido incapaz de seguir este cambio. Por eso este tipo de políticas como Conectamos Barcelona permiten ofrecer soluciones a estas situaciones.

 

¿Es posible conseguir eliminar la brecha digital? 

No creo que se pueda eliminar nunca, quedará como otros tipos de brechas. Un problema muy difícil de resolver y con el que siempre nos encontraremos es el de la edad. La gente mayor no le encuentra utilidad y se desprende.

 

¿Qué futuro tiene el programa Conectamos Barcelona?

Cuando finalice el año escolar que comentábamos habrá una etapa de evaluación y se hará un informe de viabilidad económica por saber si los recursos se están invirtiendo de manera eficiente. Podremos responder preguntas cómo: ¿El ordenador tiene que valer 200 o 700 euros? ¿Cuántos ordenadores tiene que haber por casa?, etc. También tendremos que ver la viabilidad legal que puede tener el proyecto, el tema de donaciones, las subvenciones directas, etc. Todo esto también se tendrá que estudiar. Finalmente, también se tendrá que analizar el tema de la política pública y la capacitación: saber cuántos agentes TIC hacen falta por territorio en función de la interacción que se quiera hacer con las personas, etc. Cuando tengamos claros todos estos parámetros podremos presentar unos resultados fundamentados y decir si es viable o no y en qué territorios.