El consistorio de Barcelona ha puesto en marcha el Plan de Impulso de la Economía Social y Solidaria 2016-2019. Su objetivo es impulsar en la ciudad un modelo socioeconómico alternativo que contribuya a la reducción de las desigualdades sociales y territoriales, a la promoción de una economía al servicio de las personas y de la justicia social, y a crear ocupación de calidad. Según ha informado el Ayuntamiento de Barcelona, el proyecto dispone de un presupuesto de 24 millones de euros y se prevén 124 acciones hasta 2019.

Las medidas del plan, entre las cuales se incluyen un impulso a la generación de nuevas iniciativas y la transformación de sociedades mercantiles en entidades de economía social y solidaria, se dirigen a emprendedores, parados, personas vulnerables, activistas y colectivos sociales, además de a microempresas, pymes y tiendas con sensibilidad social. Uno de los proyectos del plan es la creación y apertura para 2017 de un centro municipal para la innovación socioeconómica gestionado por Barcelona Activa. Su objetivo será desarrollar proyectos caracterizados por la gestión democrática y participativa, la orientación a las necesidades de las personas y el compromiso para con la comunidad.

Según el primer teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona, Gerardo Pisarello, el plan “quiere mostrar que hay alternativas a las políticas económicas neoliberales y que hay espacio para otra economía más innovadora y plural”. De hecho, el sector de la economía social y solidaria genera el 6% del PIB y el 8% de la ocupación, datos que se traducen en las más de 4.718 iniciativas que siguen criterios de economía social y solidaria en Barcelona.

Con la aprobación del plan también se quiere reforzar proyectos del sector que servirán para cohesionar los barrios. Además, se prevé mejorar el acceso al crédito y financiación de los nuevos proyectos e iniciativas gracias a acuerdos con entidades de finanzas éticas y cajas cooperativas. La red de municipios para la economía social y solidaria suma en Cataluña unas cuarenta localidades, representando el 65% de la población catalana.